Si lo que tienes te parece insuficiente, entonces, aunque poseas el mundo entero, todavía te sentirás en la miseria...
Si ese día no te hubiese mirado a los ojos... ¿Sería hoy todo distinto? ¿Qué hubiese pasado si me hubiese quedado en clase como de costumbre? ¿Me encontraría en la desdicha que a día de hoy siento? No lo sé, Whatshisname. A dia de hoy, siento que ya no sé nada.
¿Porqué tú que lo tenías todo le diste una oportunidad a esta romántica empedernida?
Nos conocimos de una forma curiosa.
Tú... Tú estabas con tu amigo, el de los pitillos y de camisetas ajustadas. El de las capuchas. El del flequillo, conocido y admirado por muchos. Era diferente, como tú, por eso os llevábais bien... Era, ¿verano? No sé, recuerdo que ya hacía calor. El sol daba en los pasillos del instituto.
Yo daba vueltas por ahí, como de costumbre con las increíbles de mis amigas. Ellas tenían cuerpos de modelos, altas, guapas y yo... Era la normalita por no mencionar la fea. Rellenita, aparatos, gafas, greñas... No era digna de ver por nadie.
Recuerdo que estaba con mi mejor amiga, hablando de algo en la puerta que conecta el patio con el interior del edificio, cuando tú me miraste, y con tu amigo, me sacaste la lengua.
Me quedé sorprendida, cohibida, pero creo que estaba tan acostumbrada a ese tipo de gestos los últimos días que mi cara mostró la más absoluta indiferencia.
Y eso te sorprendió.
En ese tipo de ocasiones, según tras acosarte mucho meses más tarde, al parecer la gente te ponía los ojos en blanco, se ponía roja o te llamaban "gilipollas de turno". Pero yo no. Yo no te mostré nada; tenía la autoestima demasiado baja.
Casi ni le di importancia. No te había visto bien, pues a pesar de haberte enseñado mi cara pasiva había apartado la vista, casi asqueada... Creo que te impresioné. Pero esa sería una de esas pocas ocasiones en las que lo haría.
Estaba tan agobiada por la tarde, por un maldito examen de matemáticas, que ni me acordé de ti... Hasta el día siguiente. Había tenido el examen a tercera. Y tocaba recreo.
Mi amiga y yo paseábamos tranquilamente, de nuevo, por los pasillos.
Se suponía que íbamos a hacer lo de siempre; ir a la cafetería, a ver mercancía pero no a comer (falta de dinero, no de ganas) y volveríamos, hablando y riendo. Fin.
Pero al volver de la cafetería, te vi en la esquina del pasillo.
Todo el mundo iba de pantalón corto... Camisetas de tirantes. Escotazos. Sandalias...
Y tú, en medio de ese gentío, en ese rincón oscuro de la puerta de tu clase, junto otro chico cuyo nombre ahora no recuerdo, estabas con un abrigo de invierno, capucha puesta, subido hasta arriba apoyado como un modelo Hollister.
Me llamaste la atención, por supuesto.
Y cuando nuestras miradas se cruzaron, me volviste a sacar la lengua.
Esta vez fui más consciente de ello porque te había visto el día anterior.
Tu profesora de inglés al pasar por el pasillo se acercó y te preguntó preocupada que si te pasaba algo.
Recuerdo que mi amiga me dijo algo que de que teníamos que ir a clase. Pero yo te seguía mirando, como hechizada, porque ya te había visto antes y sabía quién eras.
Me miraste una última vez mientras con una sonrisa le explicabas a tu profesora algo; del tipo "es una broma, teacher".
Y siendo arrastrada me dejé llevar por mi amiga, aunque era bastante inconsciente de lo que hacía.
Por aquel entonces aún no sabía que me iba a arrastrar por el fango por ti. No sabía que me enamoraría tan perdidamente de alguien. No sabía que, eso que describen en las novelas y que nadie se cree como, "me temblaban las piernas cada vez que le veía", o "sentía calor en mis mejillas cada vez que me miraba" lo iba a experimentar en primera persona.
— Enough.
No hay comentarios:
Publicar un comentario